miércoles, 19 de octubre de 2011

La importancia de un buen director

La importancia de la dirección en la eficacia del centro escolar es un aspecto resaltado en los estudios más relevantes sobre las organizaciones escolares desde hace años.
Así en la introducción de James M. Lipham: Effective Principal, Effective School, HECHINGER (1981) señalaba:




"Nunca he visto una buena escuela con un mal director, ni una mala escuela con un buen director. 
He visto cómo malas escuelas se convertían en buenas y, lamentablemente, cómo destacada escuelas se precipitaban rápidamente hacia su declive. En todos los casos, el auge o declive podía verse fácilmente reflejado en la calidad del director".



ANTUNEZ (1990:2) también insiste en que los resultados de muchos estudios sobre centros
escolares que hoy consideramos plausibles han contribuido a proporcionar aún más peso a
esta evidencia: "Sea cual fuere el enfoque organizativo predominante en un centro educativo, 
las personas que desarrollan tareas directivas en él y la forma de ejercerla tienen
una importancia decisiva para el desarrollo de la institución"

Aún más, las investigaciones sobre la dirección escolar ponen de relieve que hay una
correlación alta entre la consolidación del centro educativo y la existencia de una dirección
definida, estable, prestigiada y con empuje. E igualmente, a la inversa, una dirección
indefinida, variable, fluctuante, refleja un centro educativo con una organización débil, donde priman ciertos individualismos, falta un proyecto común que actúe como motor interno de
transformación.


"La investigación y la observación empírica muestran que uno de los principales factores
de la eficacia escolar (si no el principal) es el director del establecimiento. Un buen
administrador, capaz de organizar un correcto trabajo de equipo y con reputación de
persona competente y abierta, logra a menudo introducir en su establecimiento mejoras
cualitativas importantes. Hay que velar pues por que la dirección de los establecimientos
escolares se confíe a profesionales calificados que posean una formación específica,
particularmente en cuestiones de administración

Existe pues un amplio consenso sobre la necesidad de un buen, llamémosle gestor,
administrador o director para el funcionamiento eficaz del centro educativo; pero no parece
fácil encontrar el modelo idóneo.
 
1. En los centros educativos aparecen una serie de elementos característicos de su
organización:
  • Los recursos humanos son el componente básico de la organización.
  • Existe un sistema relacional sustentado en la comunicación, la
    participación y la autoridad.
  • La dinámica organizativa aparece contextualizada en una cultura y unos comportamientos.
2. Se identifican una serie de condiciones que favorecen el ejercicio de la función
directiva:
  • La confianza y apoyo entre dirección y equipo directivo.
  • Un clima de centro positivo.
3. El director debe tener una serie de características y habilidades específicas:
  • Características personales: Poseer una serie de cualidades de personalidad (sociabilidad, fuerza de voluntad, diplomacia, madurez personal, liderazgo,flexibilidad y aguante), además de autoridad, inteligencia, buena imagen y organización.
  • Habilidades para la dirección: saber organizar, dirigir reuniones, tomar decisiones, planificar, administrar.
  • Habilidades para la comunicación: saber dialogar, saber escuchar, relaciones y
    comunicación).
  • Habilidades para el liderazgo: relaciones sociales.
  • Habilidades en el manejo de las TIC.

El desempeño del cargo directivo supone la realización de una serie de tareas y funciones
específicas, donde la docencia queda incluida como una más y no la más importante. Dando
lugar por tanto, a un puesto claramente diferenciado del de profesor.

 
Se define al directivo de un centro docente como un elemento integrado en un grupo que
debe ser capaz de conducir a todos con perseverancia y aguante; es decir, como un líder.
Por lo tanto, podríamos concluir que los centros educativos siguen necesitando y cada vez
con mayor urgencia, una dirección capaz de implicar al profesorado en un proyecto de futuro
que le ilusione y ejercer el liderazgo institucional.

Hoy resulta difícil encontrar las claves que permitan comprender lo que está ocurriendo,
para poder plantear respuestas conducentes a la superación de los problemas y a la
pretendida mejora educativa y social. Quizá simplemente se trate de aprender a leer la
realidad de otra manera.

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